Fuente: OPS/OMS

Los servicios de salud pueden tomar medidas específicas para responder a la violencia contra las mujeres y ayudar a prevenir que ocurran en el futuro, si cuentan con las herramientas y la capacitación que necesitan. Estas son las conclusiones de un nuevo manual emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se observa el 25 de noviembre.

El documento “Fortalecimiento de los sistemas de salud para responder a las mujeres que han sufrido violencia de pareja o violencia: un manual para gerentes de salud” incluye otras herramientas para ayudar a los sistemas de atención médica a proporcionar servicios compasivos y efectivos a las sobrevivientes que aborden los efectos de la violencia y ayuden a reducir su recurrencia.

Esto se considera urgente porque al menos 1 de cada 3 mujeres de 15 a 49 años en América Latina y el Caribe ha sufrido violencia física o sexual por parte de un compañero, según Alessandra Guedes, asesora regional de Violencia Familiar de la OPS. Guedes señaló además que la violencia contra la mujer es un problema de salud pública porque está asociada a una serie de condiciones de salud importantes, que incluyen ansiedad, depresión, suicidio, embarazo no deseado, infecciones de transmisión sexual, VIH, abuso de bebidas alcohólicas, entre otras. La violencia contra las mujeres también puede tomar muchas formas, incluido el acoso sexual, la violencia física, emocional y sexual por parte de una pareja, la violencia sexual por extraños y el femicidio, entre otros.

“Los sistemas de salud y los proveedores de atención de salud desempeñan un papel clave en la mitigación de las consecuencias negativas que la violencia conlleva para la salud, previniendo la recurrencia de la violencia y conectando a los sobrevivientes con servicios prestados por otros sectores como la justicia y el bienestar social”, dijo Guedes. “Al proporcionar atención compasiva y de calidad a las mujeres que han sufrido violencia, así como a sus hijos e hijas, los proveedores de atención de salud también pueden ayudar a romper el impacto de la violencia en las próximas generaciones”, resaltó.

La OPS y la OMS tienen cinco pasos específicos que los proveedores de servicios de salud pueden tomar para apoyar a las mujeres que han sufrido violencia, delineadas en el esquema “ANIMA”: “Atenta escucha, con empatía; No juzgar y validar sus experiencias y demostrar que crees y entiendes; Indagar acerca de sus necesidades e inquietudes; Mejorar sus condiciones de seguridad; Apoyarlas para conectarlas con servicios adicionales”.

Las organizaciones han desarrollado varias herramientas basadas en la evidencia para fortalecer las capacidades de los proveedores de servicios de salud y la capacidad de los sistemas de salud para responder a las mujeres que han sufrido violencia, que están disponibles en línea. Éstas incluyen:

  • Respuesta a la violencia infligida por la pareja y la violencia sexual contra la mujer: directrices clínicas y políticas de la OMS
  • Atención de salud para mujeres que has sufrido violencia de pareja o violencia sexual: un manual clínico
  • Fortalecimiento de los sistemas de salud para responder a las mujeres que han sufrido violencia o violencia sexual: un manual para gerentes de servicios de salud
  • Respondiendo a niños, niñas y adolescentes que han sufrido abuso  ??sexual: directrices clínicas de la OMS
  • Planes de estudio de capacitación para proveedores de servicios de salud sobre cómo identificar y brindar atención a mujeres que han sufrido violencia sexual o de pareja (en proceso)

Aunque se han logrado algunos avances en la prevención de la violencia contra las mujeres en las Américas, todavía hay “un reconocimiento limitado de que la violencia es un problema de salud pública que impone una carga significativa para los países”, escucharon los ministros de salud de toda América en la Conferencia Sanitaria Panamericana en septiembre.

“Pocos recursos, financieros o humanos, se asignan a estas áreas de trabajo”, dijeron los ministros de salud. Para mejorar la situación, se deben tomar medidas para continuar abogando por el reconocimiento de la violencia contra la mujer como una prioridad de salud pública y por una mayor inversión de los gobiernos en su prevención a lo largo de la vida, según el informe.

La OPS ha intensificado su cooperación con los países para prevenir la violencia contra mujeres, niñas y niños, desarrollando herramientas, fortaleciendo redes y coaliciones, desarrollando capacidades en los países y mejorando la disponibilidad de datos.

Los países han acordado planes de acción regionales y mundiales para implementar estrategias que fortalezcan la capacidad de los sistemas de salud para responder a las sobrevivientes de violencia contra las mujeres. Las acciones esenciales para prevenir y responder a la violencia contra las mujeres incluyen recopilar datos sobre la prevalencia, los factores de riesgo y las consecuencias de la violencia y crear conciencia sobre la violencia contra las mujeres como un problema de salud pública.

Las estrategias de salud pública también se pueden utilizar para cambiar las normas sociales y los comportamientos relacionados con la violencia, y para proporcionar una intervención temprana a las familias en situación de riesgo, como las visitas domiciliarias y los programas de apoyo a los hijos. La atención integral a las sobrevivientes de la violencia que puede mitigar las consecuencias de la violencia y prevenir la reincidencia abarca la identificación temprana, atención en fase aguda, servicios apropiados de salud sexual y reproductiva, evaluación de riesgo, planificación de seguridad, atención de salud mental, y derivación a servicios legales y de apoyo social.

Los países también deberían continuar las acciones recomendadas en las estrategias y planes de acción regional y mundial, y trabajar para alcanzar los objetivos relacionados con la violencia de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, concluye el informe.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 llama a “Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y niñas en los ámbitos público y privado, incluida la trata y la explotación sexual y de otro tipo”.

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