9 octubre, 2017

PRO MUJER, PROCOSI Miembros

Fuente: Pro Mujer Bolivia

Las mujeres bolivianas enfrentan un problema similar a los que padecen las latinoamericanas. La pobreza, la falta de oportunidades y las pocas posibilidades de acceder a fuentes de financiamientos son situaciones que la afectan en la cotidianidad.  En Bolivia se conformó Pro Mujer, una institución que nació hace 27 años y que ahora está presente en cinco países de Latinoamérica para apoyar a las señoras. Invertir en una mujer es invertir en la familia, dice Lupita Limón, la gerente general en Santa Cruz.

—¿Qué características debe tener la mujer que accede a un crédito con la institución que usted representa? 
Pro Mujer es una institución que nació hace 27 años en Bolivia y que se especializó en ofrecer apoyo financiero, de salud  y capacitación a las mujeres de escasos recursos. Nuestra misión consiste en empoderar a esas personas para que alcancen un potencial máximo. Conocemos muy bien los índices de desigualdad de género y que nos demuestran que las mujeres son muy vulnerables, en ese sentido ofrecemos un apoyo integral, no solo de financiamiento, sino también  capacitación y asesoramiento en salud porque queremos a las mujeres sanas.

—Según las estadísticas, en Bolivia un 68% de los hogares están  sostenidos por mujeres, ¿ellas solicitan créditos por necesidad o porque son emprendedoras?
Estamos convencidos que hacer una inversión en la mujer tiene un retorno multiplicador porque sabemos que ellas son el pilar fundamental en el hogar, pero muchas veces no tienen las condiciones ni los recursos para apoyar al esposo. Por ejemplo, la banca tradicional no les concede créditos porque no cuentan con las garantías de respaldo, pero en el caso de Pro Mujer se puede agrupar entre ocho personas y solicitan el préstamo. En ese caso se concede un crédito semilla con garantías solidarias, mancomunada.

—¿Cuánto es el monto del crédito semilla? 
Ofrecemos desde Bs 1.500 y tenemos unas historias de superación de mujeres que con ese pequeño capital hicieron crecer sus negocios. Para nosotros ese préstamo es apenas un inicio porque va acompañado de una capacitación de cómo manejar esos recursos, cómo invertirlos para que exista un retorno y ellas puedan ver el efecto multiplicador.

—¿Qué tipo de emprendimiento se puede hacer con Bs 1.500? 
Mencionaba Bs 1.500 como un capital semilla, pero se pueden acceder a créditos desde $us 4.500 porque también somos conscientes de que no podemos sobreendeudarlas porque tienen una capacidad mínima de pago, casi nula, y empezamos con pequeños montos para educar a las señoras. En la medida que van adquiriendo una antigüedad con la institución van subiendo su nivel de crédito. Es más, hemos tenido clientes que accedieron hasta a $us 3.000  y más, de manera individual, pero eso después de que se hayan educado porque es un tema de graduación.

—¿Las mujeres son buenas pagadoras? 
Excelentes, diría yo, por lo que conlleva el crédito y lo que significa para ellas son muy solidarias cuando alguna enfrenta algún problema para pagar. Ellas se apoyan para evitar la mora. Desde el momento que existe la capacitación inicial les inculcamos el tema de la solidaridad.

¿Por qué confían tanto en las mujeres? 

Porque es un pilar fundamental. En Bolivia tenemos una tasa altísima de mujeres que no tienen las condiciones ni las posibilidades de conseguir un trabajo o emprender negocios propios; además, la mujer tiene un efecto multiplicador cuando ella tiene el empoderamiento económico porque apoya a la familia y a ella misma para transformar su vida. También representa un efecto multiplicador en la sociedad porque sabemos muy bien que donde las mujeres surgen hay ciudades y países con mayor crecimiento económico. Consideramos que continuar invirtiendo en la mujer permitirá el fortalecimiento económico de la familia y de su entorno.

—¿Puede identificar el mayor logro como institución? 
Actualmente tenemos 120.000 mujeres afiliadas a la institución en Bolivia y más de dos millones en Latinoamérica. Tenemos historias de vida impactantes, de hecho tenemos a una gerente en Tarija, la licenciada Octavia Callo, que cuando se inició Pro Mujer ella vendía productos en la calle y por circunstancia de la vida se encuentra con la fundadora de la institución, Carmen Velasco, y ellas ven la necesidad que existía para apoyar a la mujer. En un inicio no existían los créditos, sino que se compraban productos al por mayor y se distribuían entre un grupo de mujeres y se volvía a reinvertir el capital en más productos. Realmente nacimos por la necesidad de la pobreza que atravesaban las mujeres en El Alto. La mayoría de nuestras clientes no han completado el ciclo de educación primaria, pero hay casos de algunas que lograron completar el bachillerato y ahora forman parte de nuestros equipos de trabajo.

— La mujer boliviana, ¿solicita créditos por necesidad o porque es emprendedora? 
Es emprendedora. Ella busca cómo lograr ese crecimiento, en muchos casos vemos que lo hacen a espalda de los esposos porque ellos se oponen a que las señoras salgan a trabajar y ellas buscan surgir. Son muy creativas ya que con ese pequeño capital semilla buscan la forma de hacer diferentes tipos de trabajo y, en ese sentido, la institución busca la forma de brindarles asesoramiento técnico y de crear alianzas estratégicas con algunas empresas para que accedan a cursos, talleres y faciliten algunas ramas técnicas para ellas y para sus hijos.

—¿Existe una diferencia particular entre la mujer boliviana con la Latinoamericana que son atendidas por ustedes? 
Prácticamente la mujer boliviana es muy similar a la condición de vida que llevan las Latinoamericanas. Hablamos de mujeres que viven en situación de pobreza, con escasa educación, con pocas oportunidades, donde el machismo está arraigado y se acentúa la desigualdad de género. Pro Mujer está en los países (Argentina, México, Nicaragua y Perú) donde existe esta problemática que es un punto de dolor para las mujeres.

—Usted mencionó que también les ofrecen asistencia médica; ¿en qué consiste la ayuda? 
Es que no queremos enfocarnos única y exclusivamente en el tema del financiamiento, sino en  nuestros centros focales tenemos consultorios y equipos de médicos. Cuando las señoras son parte de la institución les prestamos el servicio de chequeo médico preventivo, por ejemplo, contra el cáncer de mama y las sometemos a otros exámenes ginecológicos. En estos días hemos detectado cientos de casos de mujeres con cáncer y muchas de estas señoras jamás se habían sometido a un análisis clínico, pero en la institución explicamos la importancia de someterse a exámenes periódicos de salud.

—¿Qué ocurre cuando una de sus socias es detectada con cáncer, se suspende el financiamiento? 
No, le hacemos un seguimiento y le damos un pequeño aporte económico, además del asesoramiento permanente de nuestros médicos que las derivan a un hospital de tercer nivel o a un centro oncológico para que reciban atención inmediata y pequeños aportes económicos para que sigan con el tratamiento. En la medida que ha ido creciendo el tema de salud hemos hecho un esfuerzo por ampliar el servicio, tenemos consultorios dentales porque nuestras señoras son muy jóvenes, están en promedio de edad de entre los 30 y 35 años, pero con muy poca educación para asistir a los servicios dentales; sin embargo, ahora tenemos consultorios dentales y convenios con pediatras para que sus niños reciban atención. Actualmente existe un fuerte requerimiento de asesoramiento legal.

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