Fuente: Ayuda en Acción

Son el pilar de las comunidades y, como tal, su migración supone un aumento de la inestabilidad de las familias del área rural. En un conversatorio, ellas compartieron sus problemas y visibilizaron brechas de desigualdad.

Las mujeres del área rural representan casi la mitad de la fuerza de trabajo agrícola en todo el mundo. Ellas cultivan, procesan y preparan gran parte de los alimentos que se consumen en el campo y en las ciudades; son el pilar de las comunidades y, en muchos hogares, las encargadas de dar seguridad alimentaria, oportunidades de educación y atención de salud a su familia. Sin embargo, los efectos del cambio climático y la degradación ambiental las está obligando a migrar.

Esta realidad hace que aumente la inestabilidad de sus familias y comunidades, y supone un obstáculo para el desarrollo y el crecimiento del país.

Conversatorio

En pasados días se llevó a cabo en Sucre el “Conversatorio: Mujeres rurales, mujeres con derechos”. En el marco de sus enfoques y estrategias de trabajo, la Fundación Ayuda en Acción (una organización española de cooperación al desarrollo) y sus socias locales en Chuquisaca: Fundación Participación y Sostenibilidad PASOS, Centro de Multiservicios Educativos (CEMSE), Fundación Intercultural NOR SUR y Promotores Agropecuarios (PROAGRO), ejecutan programas de largo plazo, en diferentes sectores como educación, salud, seguridad alimentaria y desarrollo económico local, derechos de las mujeres y de la niñez.

Su propósito es mejorar las condiciones de vida de familias campesinas en situación de vulnerabilidad, promoviendo de manera integral el ejercicio del derecho al vivir bien, en alianza con gobiernos locales.

El responsable de Cooperación de Ayuda en Acción en Bolivia, Daniel Vildozo, informa a CAPITALES que el conversatorio se organizó en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que cada año se conmemora el 15 de octubre de 2008. Esa fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas a través de la Resolución 62/136, del 18 de diciembre de 2007, y reconoce “la función y contribución decisiva de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

Desigualdad

El conversatorio giró en torno a las temáticas: las mujeres en el desarrollo de las economías rurales y las brechas de desigualdad que enfrentan las mujeres en cuanto a recursos productivos, para ejercer su derecho en educación, salud y a una vida libre de violencia.

“La preocupación es que la mujer se desenvuelve en un ámbito de mucha desigualdad frente al hombre. Las mujeres rurales dependen en su mayoría de los recursos naturales y la agricultura para subsistir, y representan una cuarta parte del conjunto de la población mundial”, señala.

A propósito, el objetivo de dicha actividad en Sucre fue reflexionar sobre los retos que supone avanzar hacia la igualdad de género en contextos rurales. También valorar el aporte de las mujeres del campo y visibilizar las brechas de desigualdad que enfrentan en el área rural en comparación con las áreas urbanas.

En los países en desarrollo, las mujeres del área rural suponen aproximadamente el 43% de la mano de obra agrícola y producen, procesan y preparan gran parte de los alimentos disponibles, por lo que sobre ellas recae la gran responsabilidad de la seguridad alimentaria.

Es importante no perder de vista que el 76 por ciento de la población que vive en la extrema pobreza se encuentra en zonas rurales.

Por lo tanto, garantizar el acceso de las mujeres del área rural a recursos agrícolas productivos las empodera y contribuye a reducir el hambre y la pobreza en el mundo.

Compartiendo sus problemas

En el mencionado conversatorio participaron líderes destacadas en varios emprendimientos, rubros productivos y también en la política. Ellas compartieron sus historias con sus pares.

“Fue un intercambio entre mujeres que confrontan las mismas experiencias como la desigualdad; en todos los ámbitos hay muchas desventajas para ellas”, dice Vildozo.

Por ejemplo, se vio que las mujeres no tienen título de propiedad de los terrenos donde trabajan, en cambio los varones sí.

En el área rural las mujeres no tienen acceso para ingresar a organizaciones productivas; esto las impulsó a conforman sus propias cooperativas para comercializar, por ejemplo, miel y sus derivados. Otras están produciendo artículos de tocador como champús, jaboncillos y cremas.

Asimismo visibilizaron las brechas de desigualdad que enfrentan las mujeres en cuanto a recursos productivos: tierra, agua, animales, dinero (crédito); recursos políticos: formación, liderazgo, organización, representación y tiempo.

Además, las brechas de desigualdad que enfrentan las mujeres del campo respecto a las citadinas para acceder a la justicia y ejercer su derecho a una vida libre de violencia.

El aporte de los cooperantes

Entre las conclusiones del conversatorio se destacó el aporte de Ayuda en Acción y sus socios locales en los últimos nueve años en Chuquisaca, porque a través de diferentes procesos se mejoraron capacidades y condiciones de la población vulnerable con relación a la pobreza.

Según Vildoso, el propósito es propiciar cambios estructurales, que conllevan el compromiso de acciones de parte de las instituciones públicas y privadas, líderes, medios de comunicación y personas a nivel nacional, para contribuir a mejorar las condiciones de vida de las mujeres y familias campesinas en situación de vulnerabilidad.

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