Fuente: Página Siete
Doña María (nombre ficticio), una adulta mayor,  padeció de cáncer durante mucho tiempo. A pesar de tener varios hijos fue abandonada por ellos, esto la  afectó más que la enfermedad y falleció hace unos meses en un hospital.
“Se dejó morir”, afirman las autoridades después de que una de sus hijas cambiara el título de propiedad de dos casas y dos tiendas que poseía su progenitora y así la despojó de sus bienes.
Doña María, según indican,  poseía un gran patrimonio como producto del trabajo de toda su vida. Sus tiendas y las dos casas estaban ubicadas en lugares comerciales. Para las autoridades fue un claro caso de despojo.
El despojo es un delito penal sancionado con cuatro años de privación de libertad.
La anciana permaneció en casa mientras estaba enferma, a pesar de que le habían detectado cáncer. Sus hijos e hijas no se preocuparon para que reciba un tratamiento médico adecuado.
“Se dejó morir”, afirma Braulia López,  responsable del Programa de Defensa y Restitución de derechos de la Unidad del Adulto Mayor del gobierno municipal de El Alto, cuyo equipo intervino en este caso.
Los funcionarios municipales atendieron a doña María  aún en vida. Ella recibió atención psicológica, pues además había perdido las ganas de vivir mientras sus descendientes   alegaron que la señora estaba “loca”.
Cuando se la llevó a un hospital para que reciba la adecuada atención médica, María  no registró mejoría  y falleció.
El que tiene, más quiere.
María tuvo un velorio memorable con  un ataúd de lujo que costó 8.000 bolivianos, gasto destacado por una de las hijas, señalan quienes conocieron el caso.
En “recompensa”   recibió gran parte de la herencia. tal angurria de dinero o bienes no nacía de una situación económica álgida, al contrario, la hija  tiene una buena posición económica porque es dueña de más de 10  camiones de transporte pesado.
La historia de María  es una de los 1.409 casos que el programa de Defensa y Restitución de Derechos  de El Alto atendió hasta julio de este año. Todos estos informes tienen que ver con la vulneración de los derechos del adulto mayor.  Cada día reciben un promedio de cinco casos, de los que se catalogan extravíos, maltrato, abandono, despojo, consulta de derechos, problemas laborales, desaparecidos, y desapoderamiento.
Esta unidad edil atiende estas vulneraciones a los derechos del adulto mayor. Los casos más recurrentes son las consultas de derecho: 819 hasta el mes pasado, 314 denuncias de maltrato psicológico y físico, y 146 casos de despojo.
“Los adultos mayores piensan que su cuidado no es responsabilidad de los hijos, y dicen ‘no quiero molestar’”, explicó López e indicó que esta es una de las razones por la que los mayores de 60 años soportan todo tipo de maltratos por parte de sus descendientes, señala citando  un estudio realizado por la Universidad Pública de El Alto.
No sólo los mayores de 60 años desconocen sus derechos,  los hijos o familiares más cercanos, que deberían protegerlos, también desconocen las normas.
“Se desconoce lo que es proceso de envejecimiento y junto a esto se relega valores y principios”, expresó López.
“Los casos que más  se atienden son abandono y falta de alimentación, que están entre los derechos más fundamentales. Hemos logrado concienciar a varias familias. Muchas veces piensan que el adulto mayor es viejo y no puede ayudar”, dijo.
En El Alto hay cuatro centros  de atención para el adulto mayor  en los que se reciben  denuncias,  apoyo psicológico, físico y social a favor del adulto mayor. La principal está ubicada  en el excolegio CEFI, en la 6 de Marzo.

La violencia  contra ancianos

  • Engaño  Los adultos mayores  reciben insultos,  golpes y finalmente los hijos o nietos les hacen firmar documentos y  pierden todos sus bienes inmuebles.
  • Violencia  Los adultos mayores son víctimas de reproches como  que ” son una carga” económica y  que “sería mejor que estén en un asilo”.
  • Abandonos  Los hijos dejan a los adultos mayores  en una situación de vulnerabilidad que inclusive  los pone   al borde de la muerte, ya que su alimentación y salud queda totalmente descuidada.
  • Ajenos  Es habitual que los vecinos sean quienes denuncien  dramáticos casos de desnutrición o abandono.
  • Agresores Son los propios hijos, sobrinos y nietos quienes no valoran el esfuerzo realizado por sus progenitores.

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