13 Junio, 2017

El Diario, PROCOSI Medios

Fuente: El Diario

Según datos de la Defensoría del Pueblo, se conoce que el 55% de los niños del área rural combinan actividades de estudio y trabajo, a diferencia del área urbana o en ciudades, donde la población infantil cumple con ambas tareas en un 20%.

El trabajo infantil en el área rural llega un poco más de la mitad de la población de la niñez, entre las principales labores que realizan los menores son; agropecuarias (50%) o comerciales (20%), además de la manufactura, la presencia laboral de niñas y niños en áreas rurales tiene rasgos culturales de participación en la vida comunitaria.

Cerca del 70% de niñas, niños y adolescentes en Bolivia, se encuentran solamente en escolaridad, donde el porcentaje de varones es menor en alrededor de un 3%; en áreas urbanas, el porcentaje en escolaridad llega a aproximadamente un 80%.

Estos datos ponen en evidencia, que el nivel del desarrollo económico lleva a que las familias de escasos recursos tengan que acudir por fuerza mayor a que toda la familia tenga que trabajar, inclusive los niños, es por eso que la niñez lucha por su derecho a trabajar.

ESTADO

La entidad defensora del pueblo establece que es deber del Estado proteger sus derechos laborales, cuidando y generando políticas públicas, que eviten la deserción escolar, es necesario que el trabajo de la prevención incida transmitiendo mensajes positivos y estimulando la generación y el desarrollo de condiciones de un trabajo digno hacia las niños trabajadores.

Tales lineamientos no deben limitarse al planteamiento de “erradicar el trabajo infantil”, puesto que se podría incurrir en la frustración de las necesidades de la niñez, adolescencia y familias más empobrecidas del país, que día a día luchan por salir adelante.

En el comunicado emitido por la Defensoría del Pueblo, en el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, insta a dejar la visión “adultocentrista” que se aparta de las realidades socioeconómicas.

Según la Defensoría del Pueblo, el tratamiento de esta temática debe partir del reconocimiento de la realidad socioeconómica del país, hacia desafíos de inmediato, mediano y largo plazo, asociados a la superación de problemas estructurales, focalizados en ciertos estratos poblacionales.

En esa línea, se cita al Estado como miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y en 1997 Bolivia ratificó el Convenio 138 sobre la edad mínima de admisión del empleo, estableciendo la edad de 14 años; asimismo, en 2002, mediante Ley 2428, ratificó el Convenio 182 sobre la prohibición de las denominadas “peores formas de trabajo infantil”, además de comprometerse a eliminar con carácter de urgencia.

La controversia sobre la realidad del trabajo infantil tomó fuerza con la aprobación del Nuevo Código Niño, Niña y Adolescente (CNNA) en abril de 2012, que establece una jornada laboral máxima de 6 horas para las niñas y los niños, en la pretensión que la otra parte del tiempo sea destinada a los estudios.

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