13 Junio, 2017

ANF, PROCOSI Medios

Fuente: ANF

La Defensoría del Pueblo en el Día del Trabajo Infantil planteó que el tratamiento de esta temática parta del reconocimiento de la realidad socioeconómica de los niños y niñas que trabajan, por esa razón los lineamientos no se debieran limitar a “erradicar el trabajo infantil”.

“Estimular la generación y el desarrollo de condiciones de trabajo digna hacia las niñas y niños trabajadores, de manera que los lineamientos no se limiten a plantear erradicar el trabajo infantil, de forma aislada de la realidad, lo cual frustraría las necesidades de la niñez, la adolescencia y las familias más empobrecidas”, dice la nota de prensa de la Defensoría.

Asimismo sugiere que se empiece por reconocer la realidad socioeconómica, toda vez que el Estado como miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 1997 ratificó el Convenio 138 sobre la edad mínima de admisión del empleo, estableciendo la edad de 14 años.

El 2002 mediante Ley 2428 ratificó el Convenio 182 sobre la prohibición de las denominadas “peores formas de trabajo infantil”, y así se comprometió a adoptar las medidas necesarias para eliminarlas con carácter de urgencia.

La controversia sobre la realidad del trabajo infantil recobró fuerza con la aprobación del Nuevo Código Niño, Niña y Adolescente (CNNA) en abril de 2012, donde se establece, una jornada laboral máxima de 6 horas para las niñas y los niños, en la pretensión que la otra parte del tiempo sea destinada a los estudios; y autoriza que sean trabajadores independientes desde los 10 años y dependientes desde los 12 años.

Cerca del 70% de niñas, niños y adolescentes en Bolivia se encuentran solamente en escolaridad, donde el porcentaje de varones es menor en alrededor de un 3%; en áreas urbanas el porcentaje en escolaridad llega a aproximadamente un 80%, siendo un poco más del doble que en áreas rurales.

Las niñas y los niños que combinan el estudio y el trabajo llegan cerca del 20 % en ciudades y por aproximadamente el 55% del área rural, donde las principales labores son agropecuarias (50%) o comerciales (20%), además de la manufactura y otras.

Esta realidad expresa el nivel del desarrollo económico de Bolivia que lleva estructuralmente a que las familias de escasos recursos acudan a la fuerza de trabajo de niñas, niños y familia. Sin embargo, es la niñez la que lucha por su derecho a trabajar, defendiéndolo en los espacios de decisión política, razón por la que es deber del Estado proteger sus derechos laborales como sujetos de pleno derecho, cuidando y generando políticas públicas que eviten la deserción escolar.

Es así que los contenidos de la nueva campaña de la Defensoría del Pueblo, en esta materia, expresan: “Las niñas y los niños trabajadores necesitamos condiciones dignas” y “Queremos seguir estudiando”. En cuanto a lo gráfico, la propuesta de la muestra a un niño lustrabotas, reservando su imagen, mirando al observador mientras trabaja y tiene su cuaderno, lapicero y su mochila a su lado para continuar sus estudios.

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