Fuente: Página Siete

Save The Children impulsó la producción de miel, café, moringa y palillo. Ahora en ambas regiones cambiaron de hábitos alimenticios y de higiene.

La boca de Josué, un niño de nueve años que estudia en la escuela San Lucas, de la comunidad del mismo nombre del municipio de Santa Rosa de Sara en Santa Cruz,   se hacía “agüita” a cada momento  que pasaba por la mesa que instaló su madre para  exponer un delicioso “falso pescado”.
“Mamá invitame”, insistía el niño apoyando los brazos en la mesa que estaba a lado de otras donde también se exponían preparaciones nutritivas como el “revuelto de acelga” y niños envueltos entre otros. La madre  sólo le pedía paciencia a su hijo. “Luego te invito,  vé a jugar”, le pedía a modo de distraerlo.
La mujer estaba   ansiosa porque ese día era la clausura de la implementación del proyecto Mejoramiento Nutricional y Salud Alimentaria impulsado por Save The Children y tenía que explicar  lo que aprendió en los dos años de trabajo del mismo en su comunidad, tiempo en el cual se benefició a 365 familias con 100 niños menores de cinco años.
“Estos alimentos cambiaron la salud de mí y de los nueve miembros de mi familia. Ahora puedo decir que como algo nutritivo”, dijo la mujer, mientras se arreglaba el cabello al exponer  la preparación del ” falso pescado”.
“Está hecho con la cola de la acelga. Se lo rebosa en un poco de harina, huevo y se lo fríe. Es delicioso”, dice e invita a degustar de esa delicia.
Ese plato, como muchos otros, forma parte de las alternativas alimenticias  que el programa introdujo en esa y en otras 21 comunidades de los municipios de Santa Rosa del Sara y de Bella Vista,  por  cuatro consultores de Save The Children,  para hacer frente a los elevados índices de desnutrición crónica y anemia que tenían.
 “Antes, nosotros  sólo comíamos yuca, arroz y pocas veces carne. Desde que nos vinieron a capacitar los técnicos  hemos empezado a conocer las verduras, las producimos y ahora diversificamos nuestros platos. Ahora preparamos la mayoría de nuestros alimentos con verduras”, dijo Hilaria Barriga de la comunidad de Segunda Isama, al  preparar un jugo de papaya.
De acuerdo con la directora  de Save The Children, Daphne de Souza Lima,   el proyecto se introdujo en Santa Rosa del Sara y  Bella Vista porque ambos municipios se encuentran entre los más vulnerables del departamento de Santa Cruz en cuanto a calidad  de  nutrición.
Según datos de ambos municipios, para 2012  el índice de desnutrición crónica en menores de cinco años alcanzaba  al  23% y la anemia superaba  el 39%, se  sufrían  enfermedades parasitarias transmitidas por el agua, infectando al 5% de los niños.
Sin embargo, con el programa Pobreza Infantil y Emergencia de Save The Children, la cifra de desnutrición bajó a 15%, la anemia, a 14,1% y es muy bajo el número de  enfermedades parasitarias por la ingesta de agua.
Pero ¿cómo bajaron esos índices?  Según Lima, el plan trabajó con tres pilares: la generación de ingresos de la familia, la disponibilidad y uso de recursos y el manejo integrado de las cuencas.
Esos componentes están interrelacionados y son complementarios entre sí, pues cada uno trabaja sobre causas específicas de la inseguridad alimentaria.
El plan para mejorar la  seguridad alimentaria de las familias de los pequeños agricultores se inició en 2015  . Comenzó con un  consenso de las comunidades de la región. “Todos conocían la problemática de la desnutrición infantil y le harían  frente”.
Pero debían mejorar los ingresos  familiares y así tener posibilidades de acceso a alimentos que ayuden a mejorar su seguridad alimentaria, por lo que implementaron la estrategia de  las cuatro cadenas de valor,  como la producción de miel, palillo, café y moringa (planta medicinal).
     No fue fácil que los comunarios acepten el proyecto. “A veces la gente es susceptible. No les gusta arriesgar y por eso esperan que otros lo hagan y cuando ven que va en camino, entonces recién se incorporan”, afirma Lima.
Según Marco Rojas, uno de los productores de moringa, gracias a esa producción ahora cree que mejorará la calidad de vida de su familia. “Al principio me daba miedo, no quería arriesgarme, lo he hecho y me está yendo muy bien. Ahora pienso exportar esta planta que cura 300 enfermedades entre ellas la diabetes, porque nivela el azúcar”, sostuvo.
Como Rojas, el ahora productor de miel Francisco Mamani contó que  antes no le daba importancia a la presencia de las  abejas, hoy las busca para mejorar su producción. “Empecé con una caja que producía 50 kilos, pero  ya tengo 18 (colmenas). Cada kilo vendo a 80 bolivianos”, comentó el apicultor.
“El proyecto no es asistencialista y tampoco busca que los pobladores sean vistos como pobrecitos, sino  como sujetos activos que buscan el empoderamiento familiar”, aclaró Lima.
 Por ello, aseguró que los productores que son parte del proyecto deben pagar  contraparte, así incluso valorarán su labor.
Pero el plan no sólo se enmarca en el aspecto económico, sino también en el manejo de recursos naturales porque se  enseña a  utilizar  adecuadamente el agua, el suelo y las plantas.
Así, las  familias aprendieron  a cultivar verduras, que antes no tenían.
  “Ahora en nuestras casas producimos acelga, apio, zanahoria, rábanos y otros. No cultivamos habas”, dijo Erlinda Francisco.
Explicó que con esas verduras cada semana cocina al menos tres días platos que incluyen esos  alimentos. “Las verduras son importantes, nos dan vitaminas, energía y vitalidad al cuerpo”, afirmó.
También se cambiaron los hábitos alimenticios, de higiene y de agua segura. Ahora el 75% de la población adopta esas prácticas mejoradas.
 “No estamos introduciendo comidas nuevas,  sólo ayudamos a que puedan repensar sus dietas, a fomentar el lavado de  las manos. Pequeños cambios que generan excelentes resultados, por eso es una estrategia sostenible”, afirmó Lima.
El alcalde  de Santa Rosa del Sara, Carlos Guzmán,    comprometió  300 mil bolivianos para proyectos productivos.
 Los maestros enseñan qué alimentos son beneficiosos
En la unidad educativa San Lucas, de la comunidad del mismo nombre, los maestros enseñan sobre alimentación saludable.
 “La unidad educativa también está comprometida al cambio de hábitos. Ahora los maestros enseñan qué alimentos son beneficiosos para la salud y cuáles no”, afirmó el alcalde de Santa Rosa del Sara del departamento de Santa Cruz, Carlos Guzmán.
Por su parte, los estudiantes contaron que debido a la educación que reciben ya no quieren consumir golosinas. “Antes a mí me gustaba consumir chocolates y dulces, pero me he dado cuenta que no es saludable y hace daño a mi salud”, dijo Jhoseline.
Los estudiantes están tan comprometidos con su formación que en el acto de clausura del Programa Mejoramiento Nutricional y Seguridad Alimentaria, realizaron poesías, canciones y hasta teatro respecto a la buena nutrición.
Niños de primaria y secundaria deleitaron con sus actuaciones a los asistentes.
Las diarreas se redujeron en 50% en Santa Rosa del Sara
 Las atenciones de diarreas a niños se redujo en 50% en el último año, afirmó el responsable de la  posta de Salud de la comunidad de San Lucas, Henrry Paniagua.
  “Antes -hace un año- nosotros recibíamos hasta 10 pacientes a la semana por EDA (Enfermedades Diarreicas Agudas), pero ahora máximo recibimos cinco”, explicó.
 Aseguró que la capacitación sobre alimentación, buenos hábitos de higiene  y de consumo de agua, que implementó  el Programa Nutricional y Seguridad Alimentaria que se implementó en ese municipio, mejoró la salud de la población.
“Ahora, incluso las señoras saben que deben lavarse las manos antes de preparar alimentos. Es muy importante conseguir estos logros”, manifestó Paniagua.
Además, explicó que el programa también realizó la desparacitación de los niños menores de cinco años. “También realizamos la toma de muestras para identificar de forma oportuna la anemia”.

Deja un comentario